Silverio Franconetti y Aguilar nació en Sevilla el 10 de junio de 1831 y falleció en Sevilla el 30 de mayo de 1889, fue un gran cantaor considerado una de las figuras más trascendentales en la historia del flamenco, ganándose el título histórico de "El Rey de los Cantaores". Su papel fue clave para profesionalizar este arte, sacarlo del ámbito estrictamente privado o marginal y abrirlo al gran público. Su figura marcó el inicio de la Edad de Oro del Flamenco y la transición de este arte desde el ámbito puramente privado y familiar hacia los escenarios públicos. Fue considerado un cantaor de conocimiento enciclopédico, que dominaba todos los palos de este arte.
Su Familia
Silverio nació en el seno de una familia numerosa compuesta por 9 hermanos. Era hijo de Nicolás Franconetti, militar de origen italiano, y de María de la Concepción Aguilar, andaluza natural de la sevillana ciudad de Alcalá de Guadaíra. Contrajo matrimonio dos veces, la primera fue en Málaga en 1868 con Ana Torrecilla Sánchez, que era natural de Linares (Jaén). La segunda fue en septiembre de 1884, tras enviudar de su primer matrimonio, con María de la Salud Sánchez Morán, una joven trianera de Sevilla hija de un alfarero. No tuvo ningún hijo con ninguna de ellas.
Su Infancia
Siendo niño su familia se trasladó a vivir a Morón de la Frontera, donde accedió a estudios elementales y comenzó a dedicarse al oficio de sastre en la tienda que regentaba su hermano mayor Nicolás. A pesar de no ser de etnia gitana, desde muy niño sintió fascinación por sus tradiciones y cantes, escapándose con frecuencia a las fraguas locales. Allí absorbió directamente la esencia del flamenco de la mano de figuras fundacionales como el cantaor gaditano, Antonio Ortega Heredia "El Fillo", quien se convirtió en su gran maestro.
Su Aventura Americana
A mediados de la década de 1850, y tras haber dado ya sus primeros pasos profesionales en Madrid y Sevilla, Silverio decidió pausar su carrera artística de manera drástica. Viajó a Sudamérica y se asentó en Uruguay, país donde se alistó en el ejército y llegó a alcanzar el rango de oficial. Durante casi una década compaginó la vida militar con estancias en Argentina, un periodo exótico que enriqueció sus conocimientos musicales antes de decidir su regreso definitivo a España.
Sus Inicios
A su regreso a España en 1864, Silverio revolucionó la industria del entretenimiento de la época al convertirse en el gran precursor y empresario de los Cafés de Cante, también llamados Cafés Cantantes. Abrió su propio y célebre establecimiento en Sevilla, un espacio que dignificó el oficio del artista flamenco y sirvió como plataforma profesional para las grandes figuras del momento. Su enfoque comercial permitió democratizar el acceso a este arte, sacándolo de las tabernas marginales y los salones privados para llevarlo a un público general.
Su Trayectoria
En 1870 dirigió el salón El Recreo de Sevilla, y posteriormente, en asociación con Manuel El Burrero y Frasquito El Manga, amplió el local y lo rebautizó como "Café de la Escalerilla". Tras la ruptura con sus socios, fundó en 1881 el "Café de Silverio", en la calle Rosario de Sevilla, que pronto se convirtió en punto de referencia del flamenco y lugar de reunión de lo más grande de este arte a finales del siglo XIX: D. Antonio Chacón, La Serneta, Francisco Lema "Fosforito", Miguel Macaca, Dolores "La Parrala", La Mejorana, etcétera. Tras el cierre del salón, Silverio marchó a Córdoba en el año 1886 donde arrendó un local en una calle céntrica para sus espectáculos flamencos durante unos meses, y continuando su actividad como cantaor en solitario hasta su muerte en 1889.
Legado Musical
Como cantaor enciclopédico, Silverio dominaba todos los estilos existentes y se le atribuye la creación y fijación de la estructura de la Siguirilla de Silverio, una de las variaciones más solemnes y complejas del cante jondo. Su legado sigue muy vivo en la actualidad y su nombre bautiza anualmente galardones de prestigio como los Premios Internacionales del Flamenco (PIF), son unas distinciones destinadas a aquellas grandes figuras del arte y la investigación del Flamenco con una trayectoria digna de ser reconocida a nivel mundial. Estos galardones se entregan siempre el 16 de noviembre, que es el Día Internacional del Flamenco.
Su Fallecimiento
Silverio Franconetti falleció el 30 de mayo de 1989 a los 57 años, la causa de su muerte fue una congestión cerebral (apoplejía), que le sobrevino de manera fulminante en la Plaza de San Francisco de Sevilla. Fue enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, aunque posteriormente sus restos óseos terminaron en la fosa común debido al impago de las tasas del nicho por parte de sus herederos. Al cabo del tiempo su figura permanece dentro de una aureola de prestigio y recuerdo, de ahí que sea ejemplo a imitar por cuantos maestros del flamenco han surgido después de su muerte, y que se tenga muy presente su condición de primer exaltador y dignificador del arte andaluz.
Su Recuerdo
Él no fue precursor en sacar el cante de los más bajos estratos sociales de las tabernas y subirlos al tablao, ya lo hicieron otros, pero si sería el cantaor y empresario que más luchó por dignificar el flamenco. Dominaba todos los palos, vivía por y para el flamenco. Su conocimiento de los ritmos y el compás le han hecho compararle con los mejores músicos. Pero además, por su visión cosmopolita, fue capaz de augurar el futuro del flamenco, intuía que la puesta en los escenarios, la solidez en sus intérpretes, el enciclopedismo podía hacer llegar nuestro arte a otros sectores de la población, que en aquellos momentos del XIX estaba relegado a unos pocos. Pocos cantaores, de la generación que le siguió, fueron capaces de aglutinar tanto conocimiento de los palos; sobre todo de los cantes que por entonces se hacían. Pocos fueron los que siguieron su estela por su difícil interpretación y, muchos de sus estilos, se perdieron en el tiempo.
Sus Canciones
Silverio Franconetti no dejó grabaciones de audio porque vivió en el siglo XIX (1831-1889), antes de la invención de los registros sonoros comerciales. Sin embargo, el "Rey de los Cantaores" creó y popularizó estilos flamencos esenciales (cantes) que otros artistas han grabado y perpetuado a lo largo de la historia. Estos son los cantes más famosos de su legado interpretados por otros cantaores.
¡¡Que disfruten con su música!!
La Seguiriya de Silverio: Esta es su aportación más monumental, es una variante de la seguiriya gitana que destaca por su enorme exigencia tonal y su carácter trágico, aquí la escuchamos con Carmen Linares al cante y Juan Carlos Romero con Paco Jarana a la guitarra.
Es Preciso Publicar: Esta es una de las estructuras de soleá más interpretadas de la historia, rescatada por los grandes maestros del siglo XX. Aquí la escuchamos interpretada por Raúl Montesinos y Antonio Carrión.
En la Pila del Bautismo: Esta canción es el estilo donde Silverio fijó las bases melódicas de la caña moderna, dotándola de una gran solemnidad. Aquí la escuchamos interpretada por Raúl Montesinos al cante y Ángel Mata a la guitarra.
Una Noche Oscurita y Las Raíces Lloran Sangre: Estos dos temas de Silverio fueron clave para aflamencar las tonás campesinas y llevar la serrana a los cafés cantantes. Aquí las escuchamos interpretada por Raúl Montesinos al cante y Ángel Mata a la guitarra.
Quien Cante Teniendo Pena: Esta malagueña es una transición fundamental del folclore malagueño hacia el cante flamenco de exhibición. Aquí la escuchamos interpretada por Raúl Montesinos y Antonio Carrión.
Tu Amistad Yo No la Olvido (Polo): Otro de los cantes antiguos que Franconetti depuró y estructuró para los escenarios. Aquí la escuchamos interpretada por Raúl Montesinos al cante y Ángel Mata a la guitarra.
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